sábado, 27 de agosto de 2016

De puente a puente o el puente que se triplicó.




Como en el antiguo juego de la oca, vamos a saltar de la casilla de puente a la siguiente...
En 1888 al incendiarse el inmemorial “pont de barques”, se quedaron las dos orillas del Ebro sin ningún punto fijo de paso desde Zaragoza hasta la desembocadura del Ebro.
Solo los pasos de barca y el puente del ferrocarril comunicaban ambas orillas.
La sociedad que gestionaba el puente de barcas tenía ya un proyecto de puente fijo para sustituir  aquel, pero año  tras año se había ido demorando el mismo.
Así mismo, el Estado quería acabar con aquel aislamiento y los proyectos de un puente público datan de al menos 1850.
De los textos leídos al respecto, nosotros deducimos que la propiedad que gestionaba el "pont de barques", no quería perder sus derechos sobre el mismo, por  lo que además de retrasar al máximo la modernización del puente,también parece que sospechosamente influyó en la tardanza de la construcción del puente del Estado y así mismo cuando este estuvo construido, el retraso en la apertura y cesión de terrenos para la construcción de los accesos al puente.
Ello desvió la atención sobre este paso, y finalmente sería el puente colgante de Amposta el que marcaría las nuevas rutas entre Valencia y Barcelona con un trazado mucho más breve y que finalmente irían marginado a la ciudad de Tortosa de las rutas principales.


Indicios de primeros proyectos del paso del Ebro en Tortosa.

A mitad del siglo XIX, se produce un nuevo impulso en la construcción de carreteras y caminos vecinales.
Uno de los más abandonados era la ruta del levante es decir, la antigua vía Augusta y actual N-340. Sin embargo las inversiones dedicadas a estas obras fueron menguando; así en junio de 1850 la situación era:

13 DE JUNIO DE 1850 El Ancora
Nuestro corresponsal de Tortosa nos escribe lamentándose de la desgraciada suerte en que de nuevo van á quedar sumidos cuatrocientos ó quinientos trabajadores, con motivo de suspenderse las obras en la carretera dé Vinaroz á Tortosa por falta de caudales. ;. También nos dice, se trata de proceder cuanto antes a la subasta del puente colgante sobre el Ebro que ha de sustituir el de Barcas que hoy en día existe.



 16 DE JUNIO -1850 La Patria /BOLETÍN NACIONAL.
El día 8 de junio llegó á Tortosa, de vuelta de Barcelona, el ingeniero civil señor Aguado. Con objeto de trazar el puente colgante sobre el Ebro, que ha de sustituir al de barcas que ahora existe, cuya obra se subastará oportunamente, con lo que tendremos este adelanto para el paso de la diligencia por aquí desde Valencia á Cataluña y viceversa.
Pero al mismo tiempo que se traza, y se proyecta, y se nos aturde todos los días con mejoras materiales, están para suspenderse los trabajos de la carretera que se dirije desde Vinaroz á Tortosa, por falta de caudales. Mas para que no se diga que no continúan los trabajos, se ocuparán una docena de peones, que ni aun podrán atender á reparar el deterioro que necesariamente ha de producir la paralización de unas obras que aun les falta mucho, aun á los mejores trozos de la carretera, para que se hallen corrientes. Ya se ve, en este punto, á pesar de lo avanzado de la estación había trabajando demasiada gente para que se la pudiera sostener algunos meses sin que al punto se echase de ver la escasez de recursos que se distrajeron de su verdadero objeto, y que una vez invertidos no es fácil tomar los que están destinados á las diarias y perentorias atenciones del servicio público...

Hasta 1888, no hemos encontrado más noticias en la prensa del proyecto del nuevo puente. Es decir pocos años tras la apertura del tranvía de Tortosa - Arrabales, parece producirse un nuevo interés por la modernización del paso del Ebro:
 
5 de julio de 1888  —El Diario de Tortosa propone al Ayuntamiento de aquella ciudad como altamente conveniente á los intereses de la misma, invitar al señor Canalejas, ministro de Fomento cuando se halle en Valencia a que pase á Tortosa para que vea el estado vergonzoso del puente de barcas sobre el Ebro, amenaza continua en tiempos de avenidas, y que por otra parte, no correspondiendo á las necesidades del tráfico, perjudica al comercio de aquella plaza. Así el joven ministro que ha demostrado gran interés por todas las necesidades de los pueblos que pueda contribuir á satisfacer desde su departamento, podría hacer todo lo posible para que el proyecto del puente de hierro sobre el Ebro, que ya se halla en estudio, sea pronto una realidad beneficiosa en alto grado para Tortosa.


La primera noticia sobre el nuevo puente aparece en la siguiente gaceta:

25 de agosto de 1888 La Vanguardia.   —Por valor de 300.000 pesetas ha quedado firmado el contrato entre la empresa constructora del puente de hierro sobre el Ebro, en Tortosa, y un vecino de Mora, para la conducción sobre el río de todo el material que se necesite.

El proyecto y construcción del  nuevo puente bautizado como de la Virgen de la Cinta o popularmente de la Cinta, se encargaría a la Maquinista Terrestre y Marítima que estaba entonces al mando de  XXXXXX  los trabajos de construcción se iniciaron en 1894 finalizándose en 1895. La ejecución fue promovida por las instituciones tortosinas: obispado y burguesía a través del banco de Tortosa,  llevándose a término con un gran secretismo, por lo que popularmente en Tortosa se le llamó “pont dels muts”.

Los promotores del puente particular o de la Cinta, a los pocos días del incendio, ya presionaron para que el Estado desistiera de la construcción del puente público y así mantener un derecho de peaje sobre el nuevo puente:

9 Julio 1892,  La Vanguardia   Aunque, según dijimos, los vecinos de Tortosa, al solicitar al gobierno que les dé permiso para construir un nuevo puente metálico no piden que les otorguen ninguna subvención directa, con objeto de contribuir al coste del mismo, solicitan el establecimiento del derecho de peaje, en la forma en que existe en algunos puentes que han sido construidos por cuenta de los Ayuntamientos ó de las Diputaciones provinciales.


Transición entre el “Pont de barques” y los puentes Particular y del Estado.

Tras el incendio, se habilitó un paso de barca, que seguiría activo tras la construcción de los puentes de la Cinta y del Estado, como puede verse en la fotografía.
También se pidió el desplazamiento de un puente de barcas militar, pero esta petición que hubiera paliado la situación en gran medida, no se llevó a cabo.

5 Julio 1892,  La Vanguardia  Es posible que próximamente, marche á Tortosa una sección del regimiento de pontoneros, á fin de instalar el nuevo puente sobre el Ebro.

Sin embargo la tarea de estos pontoneros no fue de la eficacia necesaria, al menos según lo que se desprende del siguiente texto publicado al mes siguiente:

 1 Agosto 1892,  La Vanguardia
 Increíble parece que hayan pasado veinte y cuatro días desde el incendio del puente de barcas, y que nos hallemos incomunicados aun con la otra orilla, lo mismo que una hora después de la catástrofe. Bien pudiera enumerar uno á uno los perjuicios que nos irroga la angustiosa situación que á esta ciudad y su comarca creó el incendio del 4 del actual...  pero interésame más exponer las justas quejas de todo un pueblo ante la indiferencia de un gobierno, pues si es exigente cuando de cobrar tributos se trata, no acude en ayuda de un pueblo cuando es éste víctima de cualquier percance.

... Pero por el estado en que hoy nos encontramos, por continuar aun la tramitación del proyecto del puente de hierro después de veinte y cuatro años de estar por las oficinas, como dijo el ministro de Fomento señor Linares Rivas, contestando á nuestros diputados, prometiendo además, que en vista de lo sucedido haría activar dicho expediente, y que pondría en juego cuantos medios fueran necesarios para dar pronta satisfacción á las necesidades de esta comarca.
Para demostrar el gobierno que quería hacer algo, envió á ésta en los primeros momentos, á un capitán de pontoneros, para estudiar la instalación de un puente provisional que dicho cuerpo tiene en sus almacenes de Zaragoza; hechos los estudios por el mismo, y justificada su necesidad, resultó que su traslado á ésta importaba la suma de 43.000 pesetas, y esta enorme cantidad hizo desistir al gobierno de acudir en nuestro auxilio, para aminorar en algo nuestro malestar.
Envió después á los ingenieros de la provincia para construir enseguida una barcaza, ó sea la unión de dos barcas por medio de maderas, para no interrumpir el paso del río, y esta insignificante obra, que cualquiera de nuestros calafates estoy seguro que hubiera hecho en dos días, hace veinticuatro, y aun no está concluida, á pesar de la actividad é ilustración de los ingenieros enviados.

Y una vez finalizada su labor, los pontoneros regresaron a su cuartel.
  3 Septiembre 1892,  La Vanguardia   Los ingenieros encargados por el arsenal civil de construir el puente sobre el Ebro, en Tortosa, han regresado á Barcelona, trayendo les datos y trabajos preliminares necesarios á dicha construcción.


Con referencia al paso de barcas construido, el corresponsal de la Vanguardia nos escribe lo siguiente:
 Septiembre 1892,  La Vanguardia  Como ya expuse en mis anteriores correspondencias el Gobierno para mitigar en algo los inmensos perjuicios que nos irroga la falta del puente, juntó dos barcas grandes é hizo uno de volante para el paso de los carruajes, cuyo estudio costó tiempo y trabajo á los ingenieros de la provincia, y aunque es deficiente para el grande tráfico de una á otra orilla, así íbamos pasando hasta que el Estado construya el de hierro que hace ya la friolera de 24 años que está en proyecto en las oficinas del Ministerio de Fomento. Pero á causa de las últimas lluvias, ayer y hoy el Ebro ha crecido un poco y las cabezas de puente con la crecida de hoy han quedado aisladas dentro del río imposibilitando la entrada á la barcaza, y por lo tanto suspendido el paso de carruajes, empezando ya á sentirse las consecuencias que en pos de sí traerá esa paralización entre ambas orillas, por venir siempre crecido en todo el invierno. En cambio esta mañana se ha utilizado para el paso de personas, y como día de fiesta que era se han servido de ella muchisimas. Las once de la mañana de hoy serían cuando llenísima de gente la barca  abandonaba los muros de esta ciudad, é infinidad de personas encontrábanse contemplando su marcha, cuando un grito de dolor y de espanto llenó el espacio, mientras se derrumbaba la cabria ó caballete que sostiene uno de los extremos de la gúmena que sujeta la barca. Esta, encontrábase cerca ya del medio del río, y los viajeros al verse abandonados á la corriente creyeron, como la gente que había; en la orilla, que la gúmena se había roto, é iba la barca á estrellarse en alguna de las columnas de hierro del puente del ferrocarril que se halla unos cuantos metros más abajo. Inmediatamente echaron ancla y más de cien hombres desde la orilla la arrastraron á. tierra por medio de una cuerda...

La autorización para la construcción del puente por parte del estado por parte de la autoridad militar, data de diciembre de 1892:
 21 Diciembre 1892 La Vanguardia El Capitán general ha contestado á una pregunta del ministro de la Guerra, que no ve inconveniente en que se construya el proyectado puente sobre el Ebro en Tortosa. Considerase probable que dentro de breve plazo empiecen las obras de dicho puente.
La construcción se adjudicaría a la Maquinista y se iniciaría el 1894, paralelamente el banco de Tortosa gestionaría la construcción del puente particular el mismo año estableciéndose una curiosa carrera entre ambos que ganaría el puente particular.


Inauguración del “Pont de la Cinta”.
El 8 de Junio de 1895 sería inaugurado el puente de la Cinta, la fiesta se prolongó hasta el día 11 de aquel mes con pasacalles, corridas de toros, bandas de música, teatro y hasta carreras de hombres caballos y mulos...
El puente fue ornamentado e iluminado y se realizó un espectacular castillo de fuegos.

El puente particular sería de titularidad privada y acceso de peaje para personas y carruajes no teniendo competidor hasta 1900 cuando se dispusieron escaleras de acceso al puente del Estado cuya obra había finalizado también en 1895, pero que no pudo utilizarse por no disponer de espacio para la construcción de las rampas de acceso, a causa de dificultades de expropiación de terrenos.


En 1900 pudieron los peatones  acceder a través del puente del Estado al otro lado del río sin tener que pagar pasaje. Las rampas no se finalizaron  hasta 1911, en fecha sospechosamente próxima al inició de las obras del puente de Amposta.
El puente de Amposta inició sus obras en 1915, abriéndose a la circulación en 1921, a partir de aquel momento la ciudad de Tortosa dejaría de ser un punto importante en la ruta del Levante, posteriormente las nuevas carreteras, autopista e incluso el ferrocarril, optarían por el paso de Amposta  que acortaría considerablemente las distancias.

Así podemos concluir que del “pont de barques” surgieron tres nuevos puentes: el Pont de la Cinta, el puente del Estado en Tortosa y el puente colgante de Amposta.



miércoles, 13 de julio de 2016

Tortosa y su "pont de barques"




  Si bien el tranvía de Tortosa es como una anécdota en la larguísima historia del puente del Ebro en Tortosa, lo  hemos querido incluir en nuestra sección de puentes tranviarios, por ser el punto de acceso necesario y obligado del pasaje de la mayoría de usuarios de la línea Tortosa-Ferreries-Roquetes-Arrabal de Jesús e incluso más adelante pudo haber llegado a atravesar el río y la ciudad en dirección a la estación ferroviaria de Tortosa.
Además, su valor histórico y estético, nos ha motivado a incluirlo aquí.

Hiberus, Dertosa, Turtuxa y Tortosa.
Los vestigios más antiguos que en la actualidad se conocen datan del siglo VII A.C, corresponden a restos de una muralla que los íberos edificaron para defender su población durante las Guerras Púnicas.
Delta del Ebro según carta de SXIV
Esta población amurallada es quizá el primer vestigio de la mítica  Hiberus, la Iberia antecesora de Dertosa, hoy Tortosa.
En el siglo I DC, Hiberus continúa así nominada en documentos, aunque muy probablemente habría cambiado su nombre por la denominación latina de Dertosa. 
Dertosa era un acceso estratégico para Roma, confluían en ella tres vías principales: Un puerto marítimo-fluvial, que permitía el acceso de las naves desde la Metrópoli y las rutas de cabotaje entre las diversas colonias costeras; una terrestre, la vía Augusta que comunicaba toda la costa levantina de Hispania y finalmente la vía fluvial del Ebro que podía comunicar con Caesaraugusta (hoy Zaragoza) e incluso hasta Varia, (hoy Varea) en la actual Rioja.
Existen referencias a la navegación fluvial en la obra del historiador romano “Gaius Suetonius Tranquillus”  y más tarde, la existencia en época sarracena de unos astilleros nuevos, hace prever la existencia previa de otros probablemente romanos.
No hemos encontrado ninguna referencia documental sobre puentes flotantes o fijos en la Dertosa romana, a pesar de que la civilización romana disponía de tecnología para ello.
Pont de barques en una imagen de ex-voto.
Muy probablemente el paso de la Vía Augusta por el Ebro se realizará por barcas de paso.
La invasión sarracena llega en el S. IX a Dertosa,  que pasará a denominarse Turtuxa, y aunque continuaría su avance hacia Francia, el Ebro fue su frontera natural durante los siguientes 4 siglos estableciéndose Turtuxa como frontera y el Ebro barrera natural.
La nueva civilización trajo importantes avances sobre todo en el sector agrícola, entre ellos el asud o presa que permitía regular el caudal y aprovechar la energía para los molinos de aceite y cereales y el riego de la importante huerta de la zona.
En Turtuxa la lejana, finalizaba la Marca Hispánica hasta la Reconquista, y en la época de Abderramán III se hace mención de los nuevos astilleros de Turtuxa sin duda importantes en el tráfico fluvial con Saraqusta (Zaragoza).

Es entonces cuando hay las primeras referencias a un puente flotante: El año 1148, Ramón Berenguer IV puso cerco a Turtuxa que “tenía un castillo muy fuerte con buen muro en lo alto del monte. Y púsose el cerco de ésta y de la otra parte del río, y cerraron el paso de la puente que estaba armada sobre barcas.
Por las referencias que se han encontrado, Turtuxa estaba protegida en la orilla izquierda o norte, por una importante muralla y el puente de barcas se asentaba en el sur con una cabeza de puente fortificada, ésta además era una isla por existir un canal que lo separaba del margen derecho o sur aumentando su defensa y que probablemente contara con puentes móviles para sortearlo.
A partir de la llegada de Berenguer IV, la ciudad pasa a ser Tortosa.
La estructura de la ciudad y el puente se mantendrían con los cambios tecnológicos en fortificaciones hasta el siglo XIX.
Existen nuevas referencias al puente de barcas de 1241 y posteriormente de 1389, son los primeros documentos que indican su régimen de operación, es decir del pontaje que continuaría hasta el incendio de 1892 que dio fin al puente de barcas. Pero aún tras él, pervivió un peaje sobre el puente metálico de la Cinta que lo sustituiría en 1895, y no existió ningún paso libre de peaje sobre el Ebro en Tortosa, hasta la apertura peatonal del “puente del Estado”  en 1900.


Fragmento del grabado  Tortose en Catalogne 1648 de  Sieur de Beaulieu.
Como era el "pont de Barques"
Según LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA” de 27de julio  de 1892, en sus últimos tiempos: el puente de barcas tenia una longitud de120 metros (por unos 10 de ancho) permitía el paso diario de  más de 1500 carruajes y de muchos miles de personas y de caballerías; y era el único puente, desde Zaragoza al mar, que cruzaba el famoso río…

Disponemos de una buena información del “Pont de Barques” de Tortosa en sus últimos años, gracias a la existencia de fotografías. Pero al ser una estructura móvil, es más que probable que la misma haya ido modificándose con el tiempo tanto en cantidad de embarcaciones soporte, como en cuanto a su estructura.
Como ya hemos indicado las primeras noticias documentadas del puente, (que hemos encontrado) corresponden a la crónica de Ramón Berenguer IV respecto a la conquista de Turtuxa y nos indica que en el periodo musulmán, ya existía.
En aquellos tiempos existía un canal del Ebro en el margen derecho.
Probablemente la navegación pasaría por dicho canal por lo que el puente podría ser una pasarela casi al nivel del agua.
Una descripción de Enrique Cock de 1585 en su relato de un  viaje realizado por Felipe II, es: una puente de madera fecha sobre diez barcas, entre sí ligadas con sendas tres vigas para mejor resistir las crecientes del Ebro.
Más adelante cuando el canal fue desecado o simplemente desapareció, debió de disponerse de algún medio para que las embarcaciones pudieran atravesar el puente.
En las fotos y grabados del XIX, se nos muestra claramente la solución que los maestres del puente dieron a esta cuestión.
El puente estaba compuesto por dos estructuras flotantes elevadas sobre caballetes y que se unían en su parte central y más elevada mediante un paso abierto de unos ocho metros de luz y tres o cuatro de alto y formado por largas vigas. Las estructuras flotantes se unían a tierra firme mediante dos rampas que modificaban su pendiente en relación al nivel del río que sufre constantes variaciones.
Si bien el puente flotante no ha requerido grandes obras de ingeniería para asentar sus pilares, construcción de arcos y demás, sí que requiere un continuo cuidado, de ahí la necesaria y continua presencia del maestro celador y un equipo de carpintería, cual si se tratara de un navío que requiriera la presencia del capitán y tripulación.
Continuamente se deberían ajustar las rampas, calzar las barcas para compensar movimientos, calafatear y reparar las barcazas de sustentación y finalmente estar siempre atentos al estado del río para poder desmontarlo antes que una helada o una riada lo destruyera.

La importancia de la vía de comunicación y el cobro de peaje e impuestos sobre las mercancías que lo cruzaban, sin duda era más que suficiente para el mantenimiento del mismo, ya que al parecer de él también sacaban rendimiento el obispado de Tortosa y algunas familias de la ciudad.



El pontaje, peaje del puente.
Como hemos reiterado, el puente era un punto recaudatorio, uso muy habitual durante la edad media y en puntos estratégicos y fronterizos.

La carencia de otros pasos obligaba al paso por él de todas las principales rutas del levante, está documentada la existencia de aranceles o derechos de pontaje desde 1390, incluimos un fragmento del escrito en 1832, donde se indica el valor del pontazgo en aquella fecha:

15 de Diciembre de 1832,  La Revista española (Madrid). En el día se cobra el paso por el puente a la gente forastera, 36 maravedíes por persona, 38mrs por caballería y un real de vellón por cada rueda de toda clase de carruaje; esta recaudación está a cargo de los arrendatarios, quienes ponen a disposición del Intendente de Rentas de Cataluña  el tanto de su arriendo conforme y los pactos y condiciones con que este se verifica. 

  Cada 34 maravedíes era un real de vellón cuatro reales de vellón correspondían a una peseta de 1870, sin embargo la diferencia de épocas nos hace difícil ver el valor de la moneda en 1832.

El valor en 1853 del paso de barca provisional establecido durante una reparación del puente nos puede dar otra idea a l respecto:
8 de Junio de 1853, La España (Madrid). No habiendo subido aún el puente de barcas que fue recogido y se hallaba en la del Ebro, cuya subida será acaso bastante difícil, al menos entero, este ayuntamiento ha dispuesto establecer una barca formada del casco de dos buques, con la tablazón correspondiente encima y una maroma ó gúmena, para el paso del Ebro tan necesario, y entre tanto así se verifica, hay ya una barca de remos que lo proporciona; por cierto que la retribución que por él se exige parece bastante excesiva si se atiende a la pobreza del país y, a lo arruinado que ha quedado por la avenida que nos ocupa, por la que muchos han perdido el todo de su mísera fortuna ó la mayor parte de ella, siéndoles tan indispensable el expresado paso. Ocho maravedíes por persona, doce por caballería descargada, etc., etc., y otro tanto al regreso, apurará los infelices hortelanos.
Esquema del puente con caudal del Ebro normal.

El puente contra los elementos.
La estructura ligera del puente, estaba condicionada a la meteorología además  de las variaciones de humor del Ebro. Así temporales de viento o heladas podían interrumpir su funcionamiento u obligar a su reconstrucción:
Vendavales.
20 de Agosto de 1691: Un torbellino de viento, a las 8 de la mañana, se llevó el puente de 10 barcas sobre el Ebro, girándolas, río arriba.

Heladas.
12 de Febrero 1830, El Correo (Madrid). En Tarragona ha llegado el termómetro a 6 grados bajo cero. Se han helado las fuentes, el vino, el aguardiente y aun, la orilla del mar. ...En Tortosa se quitó el puente de barcas desde fin de diciembre por haberse empezado a helar el Ebro.
Helada del cauce del Ebro en 1891

En 1832 en La Revista Española de 15 de Diciembre, indicaba sobre las consecuencias de esta helada: ... para convencerse de la utilidad del citado puente, y por lo mismo parece que su conservación y el cuidado en la inversión de los fondos que se  produce, son dos puntos que deben mirarse con toda detención, mucho mas si retrocediendo al año pasado de 183o recordamos los graves inconvenientes que se siguieron, cuando la helada total del río se llevó el puente; y fue substituido en una porción de meses por una barca de sirga. En aquella época vimos además del retraso que es consiguiente, la continua exposición a que se ponían los carros y caballerías, cayendo al río al tiempo de la entrada ó salida en la barca, como sucedió no una vez sola, por la multitud de pasajeros que se agolpaban en fuerza de ser tan continua y abundante la comunicación de que ya se ha hecho mención.

El registro más antiguo que hemos encontrado de heladas del Ebro en Tortosa corresponde a  1506: el 12 de Diciembre se produjo la helada del Ebro y éste se cruzaba caminando. La helada más reciente del río en el mimo punto es  el 18 de Enero de 1891, con temperaturas de 9.5ºC bajo cero, pocos meses antes del incendio que acabaría con el puente.

Inundaciones.
13 de Abril-1848, El Heraldo (Madrid). Una terrible inundación del Ebro ha causado considerables daños en el distrito de Tortosa, (Tarragona.) He aquí lo que acerca del particular escriben de aquella ciudad con fecha 7del actual: «El caudaloso Ebro adquirió tal cantidad de aguas el día último del pasado marzo, que salidas del cauce inundaron la mayor parte de la vega....El puente de barcas, no pudiendo prestar mas de los cabos que forman tijera, rompió por el lado de la derecha dejándonos incomunicados.
25 de Mayo de 1853. Otra riada del Ebro en Tortosa que alcanzó  7.4 metros. Se llevó nuevamente el puente de barcas: 
Inundación de 1907 en Tortosa

15 de junio de 1853, El Genio de la libertad. Quien haya visto la hermosa vega de Tortosa el 23 de mayo último y la contemple ahora, de seguro que le será desconocida. A consecuencia de la horrorosa extraordinaria avenida del Ebro... El puente de barcas que existía sobre el Ebro, después de haber resistido el embate dé las aguas hasta las tres y media de la mañana del 25 fue arrebatado por ellas, no sin haber roto antes todas las amarras, maromas, y pesadas y fuertes cadenas de hierro con que a prevención el maestro celador Juan Vilas lo había sujetado.
Este con una serenidad imperturbable y una sangre fría de que en varias ocasiones ha dado muestras, se mantuvo sobre el puente hasta los últimos momentos animando con su ejemplo a los operarios que cuidaban de la conservación de aquel. Los crujidos y chirridos que hicieron los robustos leños y cadenas al romperse, se dejaron oír de la angustiada muchedumbre que aun permanecía en peligro, y entonces el clamoreo de socorro fue general y espantoso.
8 de Junio 1853, La España (Madrid). Escriben de Tortosa con fecha 30 del pasado: «Por fin el Ebro, continuando su descenso, ha vuelto a su estado, sino normal, al menos al en que se hallaba hacia ya bastantes días antes de la tremenda crecida que acabamos de Sufrir. Esta ha sido mayor que la del año 87, de tan funestos recuerdos. ...No habiendo subido aún el puente de barcas que fue recogido y se hallaba en la del Ebro, cuya subida será acaso bastante difícil, al menos entero, este ayuntamiento ha dispuesto establecer una barca...
Sequías
También las sequías con sus bajadas de caudal incidían negativamente en el puente: 
Al descender el nivel del río las rampas incrementan la inclinación.
2 de Octubre de 1852, El Heraldo (Madrid). De Tortosa escriben con fecha del 25 la siguiente carta, en la que hablan de las desgracias a que está dando lugar allí la escasez de agua en el Ebro. Dice así: «Aunque hemos vuelto a ser favorecidos en la noche de anteayer con una abundante lluvia, ni esta ni la aun más abundante que hace pocos días tuvimos, han aumentado el caudal del Ebro, que sigue menguadísimo, de lo que se infiere que en el Urgel continúa la sequía, continuando además dicha escasez del río varias desgracias  en este puente de barcas, particularmente respecto a los carros que en crecido número transitan con las algarrobas de la presente cosecha y otros frutos, siendo sensible que no pueda la municipalidad, en beneficio de los pobres labradores, mantener en épocas como la actual dos ó tres hombres que, sirviéndose de una retenida, ayuden a subir ó bajar las rampas de los extremos de dicho puente, y en particular la inmediata a esta población, cuyo declive llega a 45 grados, pues si bien existe dicha retenida para el que la quiera, es por la retribución de doce cuartos por cada carro a quien se da el asilo, cantidad que se prestan a pagar muy pocos, prefiriendo ayudarse mutuamente los carreteros; y como esto no siempre es bastante, de aquí se siguen las bajadas atropelladas, los retrocesos en las subidas, los vuelcos é inutilización de caballerías, desgracia que arruina a sus dueños, pues con ella pierden cuatro, seis ó más onzas de oro que cada una cuesta...

Finalmente el Fuego
Si en todos los casos encontrados,  el fuego no corresponde a un fenómeno natural sí fue, como veremos, causa de la desaparición del puente.

Como punto estratégico, el Pont de Barques, estuvo en la estrategia de ataque en las diversas escaramuzas que se sucedieron a lo largo de la historia. De ahí la protección amurallada en ambos extremos. 
Hemos encontrado dos referencias de ataques con fuego, una en la “guerra dels segadors” y otra en una de las guerras carlistas:

En 1640 , durante la “guerra de els segadors”, el conde de Savallá al mando de las tropas de la Generalitat asediaba Tortosa ,entonces en poder de las tropas de Felipe IV, como estrategia para iniciar el asalto, planeó un ataque al puente que la conectaba con la orilla del río controlada por los hispánicos 
La acción se efectuó de noche en octubre de 1640"con algunas compañías de gente suelta". Los atacantes prendieron fuego a las barcas, pero fueron descubiertos a última hora por las tropas de la guarnición y se trabó un intercambio de fuego de mosquetería entre unos y otros. Los de Tortosa, reforzados por algunos de los bergantines de Pedro de Santa Cilia, que habían sido enviados desde los Alfaques no mucho antes, lograron rechazar la acometida y apagaron los fuegos. Visto el nulo resultado del ataque, el conde de Savallá se retiró con sus tropas hacia el Coll de Balaguer, un paso montañoso junto a la costa por donde pasaba el camino real que se esperaba que tomasen las tropas hispánicas en su camino hacia Barcelona.
Mapa de Tortosa y detalle S. XVI.

Desconocemos otros hechos militares, pero hemos localizado otro ataque acaecido en la guerra carlista de 1839 como nos narra la prensa de la época:
1 de Junio de 1839 El Correo Nacional (Madrid). Esta noche pasada hemos tenido una alarma terrible.
A la una y cuarto un vivo fuego y el toque de generala nos ha sacado de nuestras camas, a causa de que los facciosos arrojaron desde las inmediaciones de la plaza un barquichuelo encendido, que guiado por la corriente del Ebro vino a enredarse en el puente de barcas, que encendió por la parte de la ciudad, rompiendo al mismo tiempo un fuego horroroso sobre él, para que nadie pudiera salir a apagar el incendio. Cuando principió esta operación, una compañía de facciosos que pasó a la izquierda, rompió también el fuego por la parte de Cuarteles y puerta de S. Juan; pero como en un momento se reunió la tropa y Milicia nacional, se les rechazó y cortó el incendio que amenazaba muy de cerca a esta ciudad y a un inmenso número de embarcaciones que se hallan al abrigo de estos muros. Sí desgraciadamente hubiera reinado el viento fuerte que acostumbra en este país, la ciudad de Tortosa habría sufrido un destrozo considerable y muy difícil de calcular. Pero gracias a lo apacible de la noche, a la actividad y buenas providencias de las autoridades, y a la intrepidez de unos cuantos beneméritos ciudadanos se ha cortado el incendio, habiendo consumido únicamente dos barcas y un gran trecho del puente. ... Pero les saldrá la cuenta fallida, porque puedo asegurar a Vds. que antes de ocho días estará corriente otra vez el puente, gracias a las enérgicas y vivas diligencias del nuevo ayuntamiento, que reunido en sesión permanente desde las dos de la noche, se ha retirado a descansar a la una del día, en cuyo tiempo ha dispuesto lo necesario para la reposición de dicho puente.
Sin embargo el incendio que acabaría con el puente, fue un desdichado accidente laboral:
Tropas carlistas en las proximidades de Tortosa, oleo de Ferrer Dalmau.

5 Julio 1892, La Vanguardia (Barcelona).  Tortosa 4, 1o'5o mañana. Está ardiendo totalmente el puente de barcas. El vecindario corre a la orilla del río a presenciar el incendio. Empiezan a arder las casas vecinas, habiendo que lamentar algunas desgracias personales por la imposibilidad de prestar auxilio. El trastorno, ante esta desgracia es grande.
5 Julio 1892, El Correo militar. Los fallecidos con motivo del incendio del Puente de Barcas de Tortosa, que hasta el presente se tiene noticia, son Juan Gasulla Cárceles empleado del Ayuntamiento y Jacinto Moncolas Borrell, que lo era del puente. Ramón Villas, que se había supuesto muerto, se encuentra en grave estado.
10 Julio 1892. La Vanguardia (Barcelona).  Oportunamente di noticia telegráfica de la gran desgracia acaecida aquí el día 4 del presente mes, ...Tortosa presentaba en presencia de aquella horrorosa hoguera de cien metros de largo por once de ancho, .... mientras el voraz elemento se enseñoreaba de cuanto podía ser pasto de sus llamas.
La causa del incendio fue, que estaban los pontoneros encargados del puente calentando dentro de una de las barcas el alquitrán para alquitranarlo, y sea por descuido ó por otras causas se volcó la caldera y se inflamó el alquitrán propagándose el fuego al puente, y fue tan veloz que cual reguero de pólvora en menos de pocos minutos se extendió  de uno a otro extremo del puente, incluso las ocho barcas que lo sostenían, imposibilitando a los pontoneros de poder salvarse, teniéndose que echar al río, pereciendo ahogados dos de ellos, y siendo recogido el tercero en muy mal estado.
Cabeza de puente en margen derecho del Ebro, (foto anterior a 1885).

Declive y fin del “Pont de Barques”.
Tras el incendio de 1892, se hubiese podido construir un nuevo puente de barcas para sustituirlo, pero la suerte ya estaba echada para este medio de comunicación.
Durante la segunda mitad el siglo XIX se había producido un nuevo impulso en la renovación de los caminos del estado. De hecho en 1892 el “Pont de Barques” ya no era el único paso fijo en Tortosa ya que desde 1868 existía el puente de ferrocarril de la línea Tarragona-Valencia.
Hoy en día nos preguntamos porque no se trazó la línea por Amposta, lo que hubiera abreviado considerablemente la línea, con el consiguiente ahorro de tiempos de viaje.
Hay dos importantes causas que motivaron a los constructores de la línea esta elección: Tortosa era durante el siglo XIX la población más importante de la zona además de nudo de comunicaciones y puerto fluvial. Por otro lado el calado del Ebro no era tan profundo y el lecho del río en Tortosa era más estable lo que facilitaría la  instalación de las bases de los pilares del puente.
Por el contrario, Amposta era entonces una pequeña población que crecería a partir del paso de la nueva carretera, el Ebro era mucho más ancho y su lecho muy profundo, tenia un fondo de limos, que complicaba la construcción de pilonas.
Prueba de ello es que el primer puente fijo empleó para su construcción la entonces novedosa tecnología de puente colgante.
Dado el precario estado del paso del Ebro, el estado había iniciado estudios para el establecimiento de un puente fijo en la ruta de Tarragona- Valencia.:
1 de mayo de 1834 La Revista Española (Madrid).  El  Sr. subdelegado de fomento de esta provincia, ha hecho presente el mal estado del puente de barcas de  Tortosa...

Hacia 1850 ya hay trabajos en la  ruta Tarragona-Valencia, y ya se habla de la sustitución del “pont de barques”.
16 de Junio de 1850, La Patria (Madrid). El día 8 de junio llegó a Tortosa, de vuelta de Barcelona, el ingeniero civil señor Aguado,con objeto de trazar el puente colgante sobre el Ebro, que ha de sustituir al de barcas que ahora existe, cuya obra se subastará oportunamente, con lo que tendremos este adelanto para el paso de la diligencia por aquí desde Valencia a Cataluña y vice-versa.
Pero al mismo tiempo que se traza, y se proyecta, y se nos aturde todos los días con mejoras materiales, están para suspenderse los trabajos de la carretera que se dirije desde Vinaroz a Tortosa, por falta de caudales.... 
...Sí, como tememos, se lleva a efecto la suspensión de las obras de la mencionada carretera, se habrá puesto en evidencia nuestro reciente aserto de que la actividad que se notaba en los trabajos públicos era una actividad ficticia, porque ni se encontraban brazos por lo adelantado de la estación, ni el gobierno tenía fondos para dar gran impulso a las obras proyectadas, ni aun a las ya empezadas.
Al parecer al corresponsal no le faltaban razones en sus temores sobre estos proyectos y 5 años más tarde la situación no había cambiado en Tortosa. No obstante ya se presagiaba que las nuevas rutas obviarían el paso por Tortosa.
A pesar de que la ruta de la diligencia volvería a cruzar por Tortosa para evitar el paso de barca de Amposta, la ruta por Tortosa era más larga y los caminos no estaban e condiciones:

27 de Diciembre de 1855, El Clamor Público. NUEVA CARRERA .—Desde 1.* del próximo mes de Enero, la diligencia de Valencia a Tarragona y viceversa que hasta ahora atravesaba el Ebro por la barca de Amposta, lo verificará por el puente de barcas de Tortosa, amalgamándose en esta novedad el coche diligencia que desde Tortosa iba a Reus un día y regresaba al otro. A consecuencia de esta variación, se están reparando a toda prisa los muchos deterioros de la carretera llamada de San Nofre, que desde la citada Tortosa va a empalmar con la real en la mitad del camino de Perelló, y si como es probable, en el año entrante queda para ésta nueva empresa la conducción de la correspondencia pública, el curso de la diligencia será entonces hasta Barcelona. Así nos lo escribe uno de nuestros corresponsales.
Diligencia ruta de Valencia a Tarragona por el Coll de Balaguer.

5 de julio de 1888 El Diario de Tortosa  Se propone al Ayuntamiento como altamente conveniente a los intereses de la ciudad, invitar al señor Canalejas, ministro de Fomento cuando se halle en Valencia a que pase a Tortosa para que vea el estado vergonzoso del puente de barcas sobre el Ebro, amenaza continua en tiempos de avenidas, y que por otra parte, no correspondiendo a las necesidades del tráfico, perjudica al comercio de aquella plaza. Así el joven ministro que ha demostrado gran interés por todas las necesidades de los pueblos que pueda contribuir á satisfacer desde su departamento, podría hacer todo lo posible para que el proyecto del puente; de hierro sobre el Ebro, que ya se halla en estudio, sea pronto una realidad beneficiosa en alto grado para Tortosa. 
Si hasta entonces los propietarios del puente de barcas habían reducido al mínimo las inversiones en conservación del mismo, la inminente llegada de un paso libre de peaje en el Ebro, les movería a plantearse la sustitución del “Pont de Barques” por uno fijo de tramos metálicos. 
25 de agosto de 1888, La Vanguardia (Barcelona). —Por valor de 300.000 pesetas ha quedado firmado el contrato entre la empresa constructora del puente de hierro sobre el Ebro, en Tortosa, y un vecino de Mora, para la conducción sobre el río de todo el material que se necesite.
No obstante la decisión de sustituir definitivamente el puente no llegaría sino tras el incendio.
A partir de entonces se establecería una competencia entre los propietarios del “Pont de Barques”, que no querían perder sus privilegios y el Estado que iba a construir el `puente público. Pero esto, ya pertenece a otra historia.
Grabado de la Ilustración Española y Americana 1892




martes, 28 de junio de 2016

El paso de barca de Benifallet

La barca acercándose al margen derecho.



Recorría un sendero desde Freginals en dirección a Tivissa hacia 1983. Al llegar a la orilla del río Ebro en Benifallet, el camino se interrumpía y había que esperar  la llegada de una barcaza  transbordador para cruzar el río.
La barcaza estaba formada por dos “llauds” unidos en su superficie por una gran plataforma de madera capaz de albergar hasta cuatro tractores con sus remolques; el acceso se hacía por dos rampas que se deslizaban sobre raíles para compensar las variaciones del caudal del río. Un cable de acero entre ambas orillas llamado gúmena, mantenía el transbordador en su travesía a salvo de las corrientes del río.
Para un urbanita poco viajado como yo era entonces ejercía una gran fascinación, además  aún escaseaban los pasos para cruzar el río, de hecho desde Tortosa no existía ningún puente fijo hasta Mora d’Ebre.

No hemos podido encontrar su origen, muy probablemente es posterior a la llegada hacia 1917 de la carretera de Tortosa a Gandesa.
En la "Geografía General de Catalunya" no está referenciado, como si lo está el de Miravet. En el mismo texto de 1910 escrito por Emili Morera hace mención de la sola existencia de caminos de herradura para acceder a Benifallet, con lo que sus comunicaciones estarían limitadas a transporte por caballerías a baste y los “llauds” de la ruta del Ebro.
Segmento del cartográfico 1952 hoja 491.

La primera referencia del paso de barca está en la edición de 1923 del servicio cartográfico del Instituto Geográfico. Con la construcción del ferrocarril de Tortosa a la Val de Zafan en los años cuarenta, con la estación del mismo al otro margen del río, el transbordador sin duda tuvo mayor uso que la comunicación con los pueblos de la otra vertiente y los campos de labor del margen derecho.
La estación de Benifallet en sus años de servicio.  (FOTOS vferrer.net)


Una vez clausurada la línea, el transbordador siguió operando ya que muchos agricultores con fincas al otro lado del río eran usuarios habituales hasta que en los noventa se construyó un puente junto a él, parte del “Eix de l'Ebre” en Benifallet.

El barquero, había trabajado en los llauds de transporte de carbón entre Mequinenza y Tortosa.
En la breve conversación, me indicó un camino para ir a Miravet, que en algunos tramos había formado parte del camino de Sirga, y servía para remolcar las embarcaciones en el retorno a Mequinenza, que forman parte del universo literario de Jesús Moncada.
Embarque  en Benifallet , entre el Land Rover y la furgoneta, una mula espera pacientemente la salida.
Desgraciadamente ya no recuerdo el nombre del Barquero de Mequinenza, con quien coincidí también la siguiente Pascua, cuando preparé una nueva ruta que pasaría por Benifallet y Miravet a través de los restos del "camí de Sirga" entre ambas poblaciones.
No regresé a Benifallet hasta finales de los ochenta, los pilares de hormigón de un nuevo puente se erguían como amenaza del progreso y final del "pas de barca".
El barquero que surcaba entonces el río era hijo del que había conocido y me indicó que se había jubilado hacia algún tiempo y que estaba provisionalmente  hasta que finalizaran las obras del puente.
 Todos estos recuerdos afloraron al preparar material para lo que sería una pequeña entrada sobre el Pont de Barques de Tortosa,  continuación de un antiguo post sobre el tranvía de Tortosa.

Dado que estos recuerdos no querían desaparecer, los incluimos como antesala de nuestra entrada sobre los puentes y raíles del Ebro en Tortosa…
Tras la desaparición del transbordador de Benifallet, aún quedaría el de Miravet.

lunes, 30 de mayo de 2016

VIATGES ENTRETINGUTS EN TRAMVIA V i darrer


    I ara sí que arribarem a Barcelona. Si no estaríem tant com el tramvia, i això no pot ésser. Seria una vergonya. Correrem tant com podrem, car és tard i vol ploure. Vet aquí que al costat de l'estació del Poble Nou, hi fan una església. La gent que va al tramvia diuen que és per enter­rar-hi els morts de tota mena, que fa durant el seu recorre­gut, inclòs els que es moren d'avorriment a dins del cotxe. No està mal. Té, ja som als Quatre Cantons. Passa una mena de desferra que mirada, detingudament, resulta que és una Catalana antiga; hom es consola en veure-la, per què pensa que al món sempre hi ha un pitjor. 
La rambla del Poble Nou, Parada. El carrer de Catalunya, més parada. La fàbrica de glucosa, feta de sorra mastegada, més parada. I aquí, en arrencar, el tramvia fa uns bots com una cabra jove, perquè agafa el desvio malament. Hom pensa que si el tramvia no tingués la pràctica que té, ja hauria descarrilat. Llàstima, perquè sempre és un espectacle di­vertit. Som al pas a nivell i aquí sí que ens hem d'aturar. Hi ha la barrera posada i a banda i banda, un reguitzell de tramvies, autos, carros, autobusos, camions. Un disc vermell, col·locat dalt d'un pal, toca, a combregar. Passa el tren de Granollers-passi-ho bé, tren. -I després obren la barrera, i es veu un encreuament de vehicles de tota mena que fa rodar el cap. En passar per damunt de les vies del tren, el tramvia torna a saltar com una cabreta.



Hi deu tenir afició. Tombem; en ésser al Pont dels Àngels, el tramvia es gronxa rítmicament igual que una deixebla d'en Llongueras. Filla, que és bonic! Al carrer de Pujades s'atura, i salta un soldat. Arribem al Parc. En aquí la parada és èpica. En efecte, comencen a baixar cistells i més cistells, bultos i més bultos, ampolles de tots tamanys i paquets de totes mides. Després baixen les persones a grapats. Sembla que les llencin. Dones grasses amb criatu­res a braç, homes que parlen castellà, Un guàrdia urbano i un recader. No obstant, el tramvia encara va ple. l encara són plenes les plataformes. Sembla allò del miracle de Sant Ferriol.
Al carrer de Comerç en baixa una altra tongada, amb els atuells consegüents. I arrenca novament cap a l'Arc de Triomf. A mig camí fa una sotragada i s'atura. Què ha passat? 
  Els passatgers miren afora i no es veu res. Els empleats també. Toquen les rodes del cotxe, i res. A un d'ells se li acut mirar el trolley i veu que ha crescut. Han de pujar dalt del cotxe, tornar-lo a arronsar i aleshores el tramvia torna a caminar fins al susdit Arc, on es para altre cop --que ha de fer, pobret!-- i deixa baixar una altra tongada de personal. Ara sí que s'hi comença a conèixer. Ja 'es poden estirar les cames, i en fer-ho, grinyolen les frontisses. Ja podem caragolar un cigarret i encendre'l sense por de provocar un incendi. I ja som, quasi bé a' lloc. Manca solament arribar al carrer de Trafalgar, que és molt poca cosa.
Naturalment, s'hi arriba, però el tramvia s'ha d'esperar encara, perquè a dintre. hi ha dos cotxes de Sant Andreu, un 41, dos 42, tres 70 i un especial que va a Sant Adrià. .
Davant d'aquest panorama, fem una determinació heroica. Baixar! No us vull explicar la maniobra complica­díssima que s'ha de fer per treure tramvies i fer entrar als que s'esperen, perquè seria un mai acabar. Si el tramvia té dret, que el té d'abusar del que viatja anc que pagui, jo no em crec tenir dret de fer-ho amb el que llegeix. Apa, siau!
Salto, doncs, i miro el rellotge. Se m'ha parat, compro un diari i veig, amb gran astorament, que som al 6 d'agost.

Mare de Déu, si quan jo vaig sortir de Badalona érem al juliol! Hem passat quasi bé una setmana. Em toco la cara hem trobo una barba autèntica. Potser m'he fet vell i tot. I me'n vaig avall mig resignat, mig melancòlic, tot i pen­sant que no podré fer res del que havia de fer, perquè no­ trobaré a ningú, i convençut de què em tindran per un informal, he disposat a no parlar-ne mai més, encara que m'instiguin a fer-ho. Prou. ­
AYAM      


544- L'ESQUELLA DE LA TORRATXA 21 d'agost de 1925



VIAJES ENTRETENIDOS EN TRANVÍA



V y último.




Y ahora sí que llegaremos a Barcelona. Si no tardaríamos tanto como el tranvía, y eso no puede ser. Sería una vergüenza. Correremos tanto como podamos, puesto que es tarde y quiere llover. 
He aquí que junto a la cochera del Pueblo Nuevo, construyen una iglesia. La gente que va al tranvía dice que es para enterrar los muertos de todo tipo, que hace durante su recorrido, incluido los que se mueren de aburrimiento dentro del coche. No está mal.
Vaya, llegamos a los “Quatre Cantons”. Pasa una  chatarra que mirada, detenidamente, resulta ser una Catalana antigua; y uno se consuela al verla, por qué piensa que en el mundo siempre hay quien va peor.
La rambla del Pueblo Nuevo, parada. La calle de Catalunya, más parada.
A la izquierda la fabrica de la Glucosa, aquí se desviaba la linea del Poble Nou  o 41. 

 La fábrica de glucosa, hecha de arenisca, más parada. Y aquí, al arrancar, el tranvía salta como una cabrita, porque coge mal el desvío... Uno piensa que si el tranvía no tuviera la práctica que tiene, ya habría descarrilado. Lástima, porque siempre es un espectáculo divertido. Llegamos al paso a nivel y aquí sí que nos tenemos que detener. La barrera está puesta y a ambos lados, una retahíla de tranvías, autos, carros, autobuses, camiones. Un disco rojo, colocado arriba de un palo, toca, a comulgar.
El paso a nivel con la linea de Granollers, poco trecho antes del Pont dels Àngels.

Pasa el tren de Granollers-páselo bien, tren. -Y después abren la barrera, y se ve un cruce de vehículos de todo tipo que da mareo... Al pasar por encima de las vías del tren, el tranvía vuelve a saltar como una cabrita, debe de tener afición. Giramos y al llegar al Pont dels Àngels, el tranvía se columpia rítmicamente igual que una discípula de  Llongueras. Hija, que  bonito!

Calle de Pujadas
 En la calle de Pujadas se para, y salta un soldado. Llegamos al Parque. Aquí la parada es épica. En efecto, empiezan a bajar cestos y más cestos, bultos y más bultos, botellas de todos tamaños y paquetes de todas medidas. Después bajan las personas a puñados. Parece que las tiren. Mujeres gruesas con criaturas a brazos, hombres que hablan castellano, un guardia urbano y un recadero. No obstante, el tranvía todavía va lleno. Y todavía van llenas las plataformas. Parece aquello del milagro de Sant Ferriol. En la calle de Comercio   baja otro grupo, con las vasijas consiguientes. Y arranca nuevamente hacia el Arco de Triunfo. A medio camino da una sacudida y se para.¿Qué ha pasado? Los pasajeros miran afuera y no ven nada. Los empleados también. Tocan las ruedas del coche, y nada. A uno de ellos se le ocurre mirar el trole y ve que ha crecido. Tienen que subir arriba del coche, volverlo a encoger y entonces el tranvía vuelve a andar hasta el susodicho Arco, donde se para otra vez --¡que ha de hacer, pobrecillo!-- y deja bajar otra tongada de personal. Ahora sí que se empieza a notar. Ya se pueden estirar las piernas, y al hacerlo, gañen las bisagras. Ya podemos liar un cigarrillo y encenderlo sin temor a provocar un incendio. Y ya casi hemos llegado a destino. Falta solo llegar a la calle de Trafalgar, que es muy poca cosa.


Naturalmente, se llega, pero antes el tranvía  tiene que esperarse todavía, porque allí, hay dos coches de Sant  Andreu, un 41, dos 42, tres 70 y un especial que va a Sant Adrià. .
Ante este panorama, tomamos una determinación heroica. Bajar! No os quiero explicar la maniobra complicadísima que se tiene que hacer para sacar tranvías y hacer entrar a los que se esperan, porque sería un nunca acabar. Si el tranvía tiene derecho-que lo tiene-de abusar del que viaja, aun que pague, yo no creo tener derecho de hacerlo con el que lee.
Apa, siau!
Salto, pues, y miro el reloj. Se me ha parado, compro un diario y veo, con gran asombro que es el 6 de agosto.
Chiste de Cesc, años sesenta


¡Virgen Santa
, si cuando yo salí de Badalona era julio! Hemos pasado casi una semana. Me palpo la cara y encuentro una larga barba. Quizás he envejecido . Y  marcho medio resignado, medio melancólico, pensando que no podré hacer nada de lo que planeaba, porque no encontraré a nadie, y convencido de que me tendrán por un informal, he dispuesto no contarlo a nadie, nunca más, aunque me instiguen a hacerlo.
AYAM